Dia Internacional del Cuidador

Cómo cuidarse a sí mismo como Cuidador y por qué es importante

¿CÓMO CUIDARSE A SÍ MISMO COMO CUIDADOR Y POR QUÉ ES IMPORTANTE?

El 5 de noviembre se celebra el Día Internacional de las Personas Cuidadoras, por tal motivo desde #winncare queremos reconocer la dedicación y la importancia que tienen los #cuidadores de las #personasmayores, #personasdependientes y con #movilidadreducida, que día a día tienen que trabajar y tomar decisiones sobre situaciones y eventos que implican un gran esfuerzo sobre las personas de este colectivo.

HABLEMOS DE ESTADÍSTICAS

El 83,5% de los mayores dependientes están atendidas por familiares, de ellas la mayoría son mujeres.

En España, 2,3 millones de personas son dependientes y requieren de ayuda de un #cuidador.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), tres millones de familias, el 16% del total, conviven con alguien que requiere ser cuidado. Personas con dificultades en su vida diaria para asear, mover, alimentar y acostar. Pero también leer, dar conversación, divertir y acompañar.

¿Cuál es el perfil del Cuidador?

Mujer en el 85% de los casos, casada y con una media de edad de 52 años. Son las características del cuidador no profesional, según el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso). Mujeres, la gran mayoría son hijas (43%) de edades entre 45 y 65 años, conviven con la persona dependiente, y el 22% son esposas.

Un estudio realizado a cuidadores a nivel nacional por La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) mostró la importancia de la carga física, psíquica y emocional que tienen los cuidadores, ya que el 84% de los mayores dependientes requiere de ayuda para su higiene; 8 de cada 10 precisa ayuda para vestirse; 7 de cada 10 requiere ayuda para la limpieza y aseo del hogar.

Por otro lado, el 63% requiere ayuda para preparar comida y el 58% para alimentarse. Además, 6 de cada 10 necesita ayuda para gestiones administrativas. Y 5 de cada 10 mayores dependientes padecen #demencia.

El estudio va más allá; en el ámbito #sanitario uno de los datos más significativos es el grado de dependencia en el ámbito #emocional, un 90% necesita apoyo afectivo emocional y un 76% depende de otras personas para entretenerse.

No solo los #mayoresdependientes necesitan ayuda en su vida cotidiana, sino que dentro de ese ámbito sanitario también hay un alto grado de dependencia, es decir el 85% de estas personas dependientes requieren de ayuda a la hora de tomar medicamentos, el 62% necesitan estimulación cognitiva y casi 6 de cada 10 tienen incontinencia urinaria o fecal, además el 54% de estas personas mayores dependientes necesitan algún tipo de cura y 5 de cada 10 necesitan #rehabilitación.

¿Qué necesidades tiene el cuidador?

Resulta llamativo saber que un 60% de los cuidadores les gustaría disponer de tiempo para cuidarse, un 56% les gustaría realizar ejercicios y técnicas de relajación y un 55% les gustaría saber decir NO ante demasiadas demandas.

La vida de los cuidadores puede verse afectada de muchas maneras entre ellas en las relaciones familiares con sus amistades con sus seres más queridos y cercanos en el trabajo su situación económica también puede verse afectada su tiempo libre de ocio, y su salud mental, anímico y emocional.

CUIDARSE A SÍ MISMO COMO CUIDADOR

Cuando cuidas a un ser querido o a una persona dependiente, ya sea durante una enfermedad grave o porque requiere de ayuda por su estado de dependencia, esa persona es tu prioridad. Te preocupas por su comodidad, su salud y sus necesidades. Sin embargo, cuidarse a sí mismo como cuidador es tan importante como cuidar al ser querido y/o a la persona dependiente.

En los casos donde el cuidado es a una persona con Alzheimer o una demencia, requiere de mucho tiempo, mucho esfuerzo y dedicación. Puedes sentirte solo y frustrado. Incluso, puedes sentirte enfadado, lo que podría ser una señal de que estás intentando abarcar demasiado. Es importante encontrar tiempo para cuidarte.

No te sientas culpable por necesitar un descanso. El estrés es uno de los principales retos del cuidador. Cuando tratas de equilibrar tus responsabilidades del trabajo y del hogar de manera simultánea. Tanto si trabajas como profesional como si eres cuidador familiar, todas esas responsabilidades, con el tiempo, te pueden pasar factura a tu salud física y mental.

¿Sientes agotamiento?

Te ayudamos con algunas formas de hacer de tu bienestar y calidad de vida tu prioridad. Estos son algunos consejos que podrán ayudarte:

  • Practica el autocuidado con una rutina

La mejor manera de prevenir el agotamiento es desarrollar una rutina de autocuidado para ayudar a combatir el estrés. El autocuidado es diferente para cada persona, por lo tanto, piensa y planifica que actividades pueden hacerte sentir mejor.

Haz descansos cada día. Intenta preparar una taza de café o llamar a un amigo, por ejemplo.

El autocuidado puede consistir desde dar un paseo tranquilo, practicar tu afición, ejercitarte, pasar tiempo con tus amistades, leer un libro, pedir tu comida favorita para llevar o disfrutar de tu mascota. Una vez que domines el autocuidado, te resultará más fácil mantener el equilibrio entre tu trabajo y tu vida privada.

  • Pide y acepte ayuda

Hay días en los que los deberes del cuidador pueden ser complicados e interminables. Si eres un cuidador interno o convives con el paciente, se te puede ser difícil encontrar tiempo libre para ti mismo. Es por ello por lo que debes pedir ayuda, y aceptar la ayuda cuando te la ofrezcan.

Pide ayuda cuando la necesites con un terapeuta profesional, por ejemplo, si te sientes que no puedes hacer frente a tu trabajo. Dado que el agotamiento es un problema de salud grave y común, la atención médica profesional puede ser lo que necesitas para empezar a prosperar de nuevo.

La ayuda de familiares y amigos o acudir a los servicios locales para cubrir las necesidades de cuidados adicionales, es importante. Es normal y necesario, nunca debes sentirte avergonzado por recibir la ayuda.

  • Come alimentos nutritivos, que puedan ayudarte a mantenerte sano y activo durante más tiempo.
  • Prueba practicar la meditación. Las investigaciones sugieren que la práctica de la meditación puede reducir la presión arterial, la ansiedad y la depresión, así como el insomnio.
  • Únete a un grupo de apoyo, o construye una red de apoyo, para cuidadores en línea o en persona. Conocer a otros cuidadores te dará la oportunidad de compartir historias e ideas, y puede ayudarte a no sentirte aislado.

Cuidar requiere de mucha concentración y foco en cada una de las tareas y responsabilidades, donde pueden desencadenar en frustración, tristeza y/o todo tipo de emociones y sentimientos negativos. En lugar de guardar esas emociones en tu interior, es recomendable construir una red de apoyo con personas con las que puedas desahogarte, obteniendo consuelo y buenos consejos en pro del bienestar de ambas partes.

Tu red de apoyo puede ser con familiares, amigos e incluso con grupos de apoyo a cuidadores que ya han y siguen experimentando lo mismo que tu vives en el día a día.

Si lo consideras necesario, busca ayuda de profesionales de la salud mental para ayudarte a afrontar el estrés, la depresión y/o la ansiedad. Es normal y necesario, no te avergüences pedir ayuda para el beneficio de tu salud mental.

Si sientes tristeza y ansiedad durante semanas, o duermes poco o demasiado o tienes otros síntomas de depresión, habla con tu médico de cabecera. Puede sugerirte que acudas a un profesional de la salud mental. Recuerda que la depresión es tratable; no hace falta ni es necesario que la sufras, todo lo contrario, es importante que la afrontes y la trates con un profesional.

  • Conoce tus límites

Para el cuidador puede ser un reto, entre tantos, saber cuándo se está sobrecargando de trabajo, siempre y cuando te apasione cuidar a otra persona. Aunque te importe mucho tu trabajo, todo el mundo tiene sus límites y se deben respetar. Mientras desempeñes este papel, es crucial que descubras tus propios límites y que los respetes. Cuando te des el permiso para no extenderte demasiado, tendrás más energía y paz.

Conclusión

A medida que las personas envejecen o han sufrido una enfermedad o una lesión pueden necesitar cuidados que impliquen ayuda para ir al baño o bañarse alimentarse o vestirse entre otras actividades. Son tareas que pueden poner en riesgo no solo la salud física la dignidad y la intimidad del paciente sino también la salud física y salud emocional de los cuidadores. Es imprescindible tomar medidas para facilitar el desplazamiento traslado y ayuda hacia las personas dependientes.

Para ti; cuidador, no olvides de tomarte tu tiempo. No descuides el ejercicio, el sueño, la alimentación sana y las actividades que te producen placer. Tal vez encuentres a un familiar que pueda sustituirte para permitirte unas vacaciones. Ser cuidador es un trabajo duro pero significativo. Ser cuidador es uno de los trabajos más agotadores desde el punto de vista físico y emocional, por lo que todo cuidador debería aprender a cuidar también de su propia salud.

¿Conoces otras formas de adoptar un estilo de vida más saludable como cuidador?

Si es así, compártelas con todos para que lleguen a otros cuidadores que seguro lo están necesitando.

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